lunes, 30 de noviembre de 2009

Ignacio Martin, con toda la intención de la poesía

"Nos pasamos el tiempo intentando saber si se pronuncia el fuego..."
Ignacio Martin.
Con toda la intención de la poesía, Ignacio Martín irrumpe como viajero incansable en el vasto paisaje literario de este siglo. Sin negación o dudas, hay en su búsqueda un indisoluble nexo con la tradición.

Me gustan las palabras que no niegan lo ajeno,
que disfrutan del otro,
que acogen lo distinto.

Son las que me definen.

O a eso aspiro.

(Motu propio)
El poeta, cierto de los territorios que pisa, propone comunicarnos sin grandes “aspavientos” literarios, su revelación personal del mundo.

Yo no soy trasgresor de los espacios
de las cantinas;
no voy a ellas a hablar nomás de la poesía,
a verme superior,
a bañarme de pueblo
para no oler tanto a ratón
de biblioteca;
a crearme un mundo propio que se vea
evidentemente
con toda y radical
oposición.

Prefiero ser un trasgresor de la poesía,
renegar,
rasgar las vestiduras
de los que la volvieron un poco puta
o sorda.

(Pica en Flandes)

Fuera de ese mundillo absurdo, de esa moda de rendirle culto a la personalidad de los poetas y no a sus manifiestos, es admirable encontrarse con libros colmados de sentido, libros donde el lector puede dilucidar los significados del decir de un poeta que ha ido perdiendo en el poema, su inocencia.

Yo sólo quiero
y pido
que el amor dure
lo que duran los sueños.

(Motu Proprio III)


Reencontrarse con una voz que va nombrando al pan por pan y al vino, vino, sin perder de vista la concisión del lenguaje y la esencialidad de una buena imagen.

A veces perderse
es la única manera
de encontrarse.


Libros donde en el corpus de sus textos, el poema es también historia y en otros la preconstrucción de signos, donde ambas interpretaciones, la literal o la alegórica están visiblemente dadas por la economía de recursos y la fortuna de su enorme capacidad de síntesis.

“Todo es un libro, todos somos libros; recordar es mucho más complejo, y maravilloso, que conjurar fantasmas.
Este libro es verdad mientras no se demuestre lo contrario.
Quizá es que a veces la verdad es más diminutivo que concepto”.

Variadas motivaciones mueven las intenciones de sus libros. La negación a una nacionalidad subordinada, el amor y su contraparte, la banalidad de ciertos mundos, sus éxodos, sus peregrinajes.

Encontré este libro rebuscando entre mis ganas de escribir, de recordar para seguir en el camino. Lo encontré en la tristeza de un amigo muerto, en la certeza de un maestro vivo, en la necesidad del testimonio.

Encontré este libro; y me di cuenta de que era una conversación: con otros libros, con mis fantasmas.

Encontré este libro, y me di cuenta de que no era un libro, porque era muchos libros; de que no tenía género, porque no existen, o porque sólo hay uno; de que no tenía orden porque, en cada paso, había que volver a comenzar el camino.

Por si acaso, todo empieza en un viaje concreto que, además, tiene algo de iniciático; en busca de algo, quizá de mí mismo: todo es un homenaje a un amigo muerto, pero también la seguridad de que mientras viva en lo que hago, lo que hacemos, será más que un recuerdo.

En fin, que se podría buscar, hacia el final, algo como un principio, y hasta el título; y volver al principio, y seguir.

En fin, que, como todo, podría tener un orden, pero no le hace falta, que ya, antes, alguien había escrito Pedro Páramo, El bosque sumergido, Los fuegos pronunciados, El libro de los abrazos; tantos otros…

Que ya antes alguien había escrito Rayuela; y nos había regalado a la Maga diciendo que nos volviéramos cronopios…

Que ya antes Vallejo, e id a buscarla, y todavía…

(Función Negra)

Ignacio Martín
es pues, más que un poeta distinguido (Digamos por ciertos círculos), un poeta que se distingue asì mismo de sí mismo, un poeta emergente(Literal o alegoricamente), ambidiestro de manos, de patas, de patria y pero sobre todo de palabra y corazón.

Si a vos les interesa visiten su Página web: www.ignaciomartin.com

5 comentarios:

Indira BRoca dijo...

Siempre es grato cuando uno se encuentra a los amigos en los amigos, un abrazo a ti y a Ignacio, que la poesía también sirve para unir.

NACHO MARTÍN dijo...

Gracias, Lorenzo. La poesía nos regala la amistad y nos regalará futuros reencuentros. Gracias, hermano.
Ignacio Martín

Vicente Gomez Montero dijo...

Es justo que aparezcas, amigo Ignacio, tu poesia y tu actitud fraternal deben ser recompensadas.
Vicente.

Consuelo dijo...

Sólo te reitero mi carino "del bueno", -tú sabes, equitativo y equidistante; "ALAGADA" por ser parte de tu patria. Cy

l'ale ilustrada dijo...

naccio! soy tu fansesé!! jejeje..